Me acaban de invitar para dar una conferencia sobre los libros electrónicos o e-books y las implicaciones para los distribuidores de libros impresos en la «Escuela de Libreros Cristianos» durante Expolit (la feria del libro cristiano en español) que se realizará en Miami el próximo mes de mayo.
En estos talleres, siempre se repite una pregunta: “Con la llegada de los e-books ¿desaparecerán los libros impresos?” Mi contestación es: “Depende…”
Un medio no necesariamente es sustituido por otro si ofrece una experiencia única.
Hay una campaña pro-revistas en los EE.UU, que dice que en los doce años de existencia de Google las revistas no han desaparecido sino que han crecido 11%. Eso puede ser cierto pero también es cierto que el crecimiento pudo haber sido mayor y que posiblemente no se compare con el de décadas anteriores.
Personalmente ahora leo las revistas, periódicos, la Biblia y los libros sólo en la iPad por las siguientes razones:
• Puedo aumentar el tamaño de la letra (no tengo por qué aceptar las decisiones de los publicadores en cuanto a la fuente de un texto)
• La llevo conmigo con docenas de publicaciones sin aumentar el peso de mi carga.
• Allí leo las revistas y periódicos sin pagar un centavo, aun sin estar conectado a internet.
• Me ofrece la experiencia única de ver los enlaces web y vídeos relacionados con las notas.
• Puedo subrayar los pasajes que me llaman la atención y ver lo que otros lectores han subrayado (Kindle).
• No tengo que ir a una librería para comprar el libro (y preocuparme por el estacionamiento, el viaje, etc.) y puedo tenerlo en mi iPad segundos después de haberlo comprado.
El próximo domingo voy a predicar en mi iglesia usando mi iPpad.
Para mí, las revistas han perdido su experiencia única. Lo único que antes hacía con una revista y no puedo hacer con mi iPad es matar moscas.
Un nuevo medio no necesariamente elimina uno anterior pero lo modifica. El cine no eliminó la radio pero la cambió. La TV no liquidó el cine pero lo cambió.
Todo depende… Depende que lo que hagamos las casas editoriales para mantener en el libro impreso una experiencia única que no se pueda conseguir en ningún otro medio. Si esto no fuera posible, los libros eventualmente podrían desaparecer o por lo menos cambiar.
Tengo la firme convicción de que no desaparecerán porque no todo el mundo tiene acceso a un lector de e-books y a internet.
El reto es mantener una experiencia única con el libro impreso especialmente con quienes tienen otras opciones para leer los contenidos.

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