No recuerdo el número de total de fracasos que he tenido en la vida. Han sido tantos que mi mente selectivamente borró muchas de las puertas que se cerraron y sólo me recuerda con más claridad las que se abrieron.
Confieso que las veces que vi la horrible cara del fracaso me temblaron las rodillas y mi reacción fue la normal. Después de luchar contra Dios con la típica reacción ¿Por qué a mí? aprendí a descubrir que una moneda tiene dos caras. Nuestro reto es ver los dos lados que Dios ve para poder concentrarnos en las nuevas posibilidades.
No es lo mismo “fracasar” que ser un “fracasado”. “Fracasar” es una experiencia de aprendizaje y el primer paso para iniciar una nueva vida plena y triunfante. Sentirse un “fracasado” es lo que escogemos cuando no entendemos a Dios y sus propósitos.
Cuando estamos en medio de la tormenta, donde es difícil ver la luz y el camino que Dios abre, hay que tomar la decisión. O vemos el fracaso como un proceso de aprendizaje o nos marcamos por vida como otro “fracasado” más.
“La otra cara del fracaso” no es sobre el éxito, sino sobre cómo descubrir la cara oculta por la confusión, el desánimo y la duda y convertir lo que nos sucede en algo positivo. Este libro pretende ayudarnos a ver los fracasos y errores no como una indicación de nuestro potencial para el futuro sino como parte un proceso de crecimiento.
Estos escritos representan mi experiencia personal con las dos caras. En cada capítulo trato de identificar con claridad los elementos clave que nos ayudarán a recorrer el camino, «soñar los sueños de Dios» y transformar el fracaso en una buena experiencia.
Lo que usted estará leyendo en este Blog en la sección “La otra cara” dedicada al libro no es el contenido final. Decidí publicar cada capítulo de este libro en proceso para que usted pueda leerlo antes de que se publique, comentarlo, y compartirme sus experiencias. Después de escucharle, pretendo hacer la revisión final del contenido.
Sé que no soy el único que ha fracasado en la vida y puede ser que su experiencia y la mía nos ayuden a terminar este libro que puede ayudar a otros que tienen dificultad para ver la cara positiva del fracaso.
Si usted prefiere escribirme directamente en vez de comentar lo que lee en el blog puede hacerlo a: laotracaradelfracaso@gmail.com
Es cierto todos pasamos por fracasos pero no todos tenemos que ser fracasados. Me gusto mucho!
Gracias Carolina. Es una elección y elegir incorrectamente nos marcará.
Saludos Melvin; Atinaste con un tema que está llevando a mucha gente cuesta abajo, incluyendo pastores, líderes y laicos. Nuestro común enemigo se ha encargado de poner en sus mentes pensamientos de fracasados y constantemente les acusa llevándolos a creerlo. Pienso que un libro de este tema será de gran ayuda y edificación al pueblo de Dios, justo en estos tiempos. DTB
José
La situación de los pastores y líderes es más complicada. Para algunos pastores el éxito es lograr el crecimiento numérico de la iglesia (no estoy de acuerdo con esa medida). Cuando no lo logran se sienten fracasados y lo peor es que no lo pueden expresar. Algunos se aíslan y hasta abandonan el ministerio. El líder se siente sólo porque no tiene con quien compartir su situación lo que impacta grandemente su estado anímico. La Biblia tiene ejemplos de grandes líderes que amaban a Dios y pasaron por esta experiencia.
Aprender del fracaso.. Tomar lo bueno, desechar lo malo, pero hacer de esto un proceso continuo. Dejar de lado los sentimientos de culpa que normalmente nos acompañan (a veces atormentan), asumir las consecuencias de nuestros actos y seguir adelante utilizando aquel fracaso como un escalón de conocimiento frente a circunstancias similares. Adelante con este trabajo. Bendiciones.
No me gusta la palabra fracaso, por eso uso la palabra “aprendizaje”, porque son oportunidades para aprender en todos los sentidos.
Daniel
Esa es la mejor palabra para describir el fracaso que a veces es hasta difícil de pronunciar.
Estimado Melvin:
Fracaso es una palabra a la que todos tenemos terror. Creo que muchas veces las personas, por miedo al fracaso, dejan de hacer cosas o no se inspiran para hacer cosas nuevas. No es fácil pero vale la pena hacerlo. Es mejor fracasar, tratando de hacer algo que no se ha hecho, que no fracasar porque no se hace nada. Claro está, cuando tus convicciones son fuertes y espirituales, podrá ser mejor. Eso es algo que yo personalmente debo aprender..
Me parece una excelente idea esta nueva inicitativa. No es de extrañar sabiendo de quién viene. Muchos éxitos, de mi parte esperaré con expectativa cada capitulo.
Jaime Iván
Mi querido amigo Jaime Iván
Tu concepción del fracaso es la que enfatizo en el primer capítulo. Si los grandes de la humanidad y los siervos de Dios que aparecen en la Biblia no hubieran superado el fracaso no habrían logrado los planes de Dios. Tu opinión como editor es muy importante. Saca un tiempito para comentarme y ayudarme a terminar este libro.
Melvin Rivera
Mi querido Melvin:
Qué bueno que en estos tiempos donde la iglesia se ha concentrado en predicar sobre la prosperidad, salga un libro que nos permita entender que no somos ángeles sino humanos y como tales, personas que con mucha frecuencia erramos y fracasamos.
La diferencia entre un ganador y un perdedor, está en la forma como enfoque sus fracasos para aprender de ellos, levantarse y luchar por sus sueños.
Felicitaciones. Cuenta conmigo.
Neila
Gracias Dra. Neila
He aprendido mucho de usted. Espero que lo comparta con los hermanos de Colombia.
Hola estimado Melvin,
Felicidades por esta iniciativa. Me parece excelente que escribas este libro y estoy segura de que será de gran bendición y edificación para muchos lectores. También me anima tu apertura a las ideas y comentarios de los que te acompañen en esta etapa del desarrollo del manuscrito.
Cuando leí el primer párrafo, donde confiesas que no recuerdas el número de fracasos, porque han sido tantos, me pareció magnífico. Pero, nunca nos das una idea de la naturaleza de estos fracasos. El libro, ¿abordará únicamente proyectos laborales, o describirá una gama más amplia de fracasos (no sólo laborales, sino también espirituales, emocionales y más)? No está claro, para mí, si este libro estará dirigido sólo a líderes y pastores, para animarles en su ministerio, o si también será útil para cristianos que trabajan fuera de la iglesia, o para amas de casa, o para jóvenes. A pesar de esta duda, la introducción sí me provoca a leer más. A eso voy, y ¡adelante!
Kim