¿Quién asiste a las iglesias?

¿Quién asiste a las iglesias?

Un nuevo estudio dice que los estadounidenses de raza blanca con estudios universitarios tienden más a practicar la religión que los de la clase obrera.

Aunque la asistencia a los servicios religiosos ha disminuido para todos los estadounidenses blancos desde la década de 1970, la tasa de disminución ha sido más del doble entre los blancos de clase baja y media baja de menor nivel educativo, en comparación con los blancos más educados y supuestamente más ricos.

Según los hallazgos, las personas blancas con educación universitaria son más convencionales en su estilo de vida que los estadounidenses de educación promedio.

El estudio titulado «No Money, No Honey, No Church: The Deinstitutionalization of Religious Life Among the White Working Class» (Sin dinero, sin media-naranja, sin iglesia: La desinstitucionalización de la vida religiosa entre la clase trabajadora blanca) fue presentado recientemente en la reunión anual de la American Sociological Association [Asociación Estadounidense de Sociología] en Las Vegas.

Fue realizado por los sociólogos Brad Wilcox, de la Universidad de Virginia y Andrew Cherlin, de la Johns Hopkins University.

El estudio fue realizado con personas entre los 25-44 años de edad por medio de dos encuestas nacionales: «The General Social Survey from the National Opinion Research Center» (Encuesta Social General del Centro de Investigación de la Opinión Nacional) y «The National Survey of Family Growth» (Encuesta Nacional de Crecimiento Familiar). Estas son realizadas por «The U.S. government’s National Center for Health Statistics» (Centro Nacional de Estadísticas de Salud del gobierno de EE.UU.)

Los investigadores dijeron que el nuevo estudio se centró en los estadounidenses blancos, porque el culto religioso entre los negros y latinos está menos dividido en función del nivel de educación y de ingresos.

La mayoría de los blancos que indicaron estar afiliados a una religión son: católicos, evangélicos, protestantes (tradicionales), mormones o judíos.

El estudio encontró que en las últimas cuatro décadas la participación mensual (o más) en servicios religiosos:

  • Se redujo de 50% a 37% entre las personas blancas de nivel educativo moderado (escuela secundaria y algo de nivel universitario).
  • Se redujo de 38% a 23% entre los menos instruidos (que no terminaron la escuela secundaria)
  • Apenas bajó de 50% a 46% entre las personas blancas de mayores ingresos con al menos un título universitario.

Cherlin y Wilcox atribuyen la caída a dos factores:

  • El deterioro del posicionamiento en el mercado de trabajo de los medianamente instruidos.
  • Los cambios culturales que han hecho que las familias constituidas sin matrimonios sean más aceptables.

Los dos investigadores representan mundos diferentes.

Wilcox, quien está afiliado con el «Institute for American Values» [Instituto Pro-Valores Estadounidenses], fundado por David Blankenhorn, un opositor del matrimonio entre personas del mismo sexo, sostiene que el relajamiento de las normas sexuales y maritales, y las leyes de divorcio menos restrictivas han tenido efectos desastrosos en la sociedad –como mayor cantidad de divorcios y las relaciones sexuales extramatrimoniales- y han disminuido la influencia de la religión en el estadounidense promedio.

Wilcox cree que parte del declive en la asistencia a la iglesia puede ser debido a la renuencia de las personas divorciadas a unirse a congregaciones donde la mayoría están casadas.

Cherlin tiende a enfatizar el impacto del desempleo y la lucha salarial como perturbación social. Según los investigadores las personas que han estado desempleadas en algún momento durante los últimos 10 años, van con menos frecuencia a los servicios religiosos.

Stephanie Coontz, profesora de historia y estudios familiares en el «Evergreen State College» en Olympia, Washington, cree que ha habido una pérdida general y generalizada de la fe, no sólo en la religión, sino también en muchas instituciones.

Opina

*

Este es un sitio de Intermaná Network